Tal vez se llamaba Suerte aquella maestra que de niño lo incitó a practicar atletismo. Corrieron juntos hasta que él ganó una competencia escolar, y luego una carrera estatal, y una medalla olímpica, y rompió todos los récords mundiales. Cumplió cada uno de sus sueños. Viajó por el mundo y sólo con la fuerza de sus pies. Era un chico normal, como cualquier otro, pero podemos decir que él ha corrido con suerte.