Se encaminó hacia la muchedumbre como había estado haciendo los últimos treinta años cuando llegaba esta fecha. Pero esta vez era especial, tenía un nuevo compañero de trayecto. Se colocó al final, detrás de un grupo de adolescentes bulliciosos que reían sin parar y esperó a escuchar el sonido del disparo de salida. Y entonces se agarró fuertemente a su bastón y con paso firme y decidido comenzó a caminar…