27 de diciembre de 2020.
-Vamos, campeona, un poco más.
Tus ánimos cruzan mis entrañas y me llegan, pero estoy tan cansada. Siento que me desvanezco. – – – – – Vamos,vamos. Tú puedes- Te vuelvo a oÃr gritar.
El sudor me nubla la vista, me tiemblan las piernas y siento que no llegó, que no estoy a la altura.
-Respira, respira.
Por un momento me relajo y respiro profundamente como puedo. Una buena bocanada que expulsó a dos compases.
-Pensaba que estaba más preparada, te digo.
– Pero si lo estás haciendo genial – vuelves a animarme-
-Falta poco, muy poco.
Entonces lanzó el último grito y empujó más fuerte.
-Es un niño-, anuncia la matrona mientras lo coloca en mi pecho y tú te emocionas.
– Silvestre, se llamará, Silvestre y ya le imagino esperandome para otro año en la meta de la San Silvestre Salmantina.