27 DE DICIEMBRE DE 2026

De tal magnitud parecióme lo que en sueños presencié, el último día del año de Nuestro Señor, que me demoré en ponerlo en conocimiento de Vuestra Merced por temor a que pensase que hechizado hallábame.

Sabe que mozo he sido de muchos amos en la carrera de vivir y que el hambre me hizo correr para huir de mil entuertos. Pero por una vez púsome la fortuna en «otra Salamanca» con cientos de forasteros, y digo forasteros no por su castellano —que aunque distinto no tenía dificultad de entender— sino por sus ropajes y su hacer. Me falta el resuello al recordarlos que por decoro no me atrevo a relatar.

Si acaso no fuere suficiente tamaña visión, la multitud comenzó a correr, pero no huyendo, no, pues a fe mía que júbilo mostraban y orgullosos se sentían. Asombrado mi nombre escuché: «Muy logrado el disfraz, pero Lazarillo ¡ponte el dorsal!».