Tic tac,tic tac, el reloj suena y la historia comienza.Siento con cada zancada la historia de mis pisadas.El clamor de la gente me embriaga.Somos muchos y todos vamos a una, como en fuente ovejuna.En tramos estamos muy cansados, angustiados. El sudor y la dificultad de las cuestas merman las fuerzas, a la vez que la perseverancia hace que no desfallezcas. Cuántas pesadillas me ha dado el temido adoquÃn por Ramón y Cajal. Pero qué bonita es Salamanca con la salida y meta desde San Antonio. Aunque por el COVID no pueda sentir el asfalto, mi mente muy sabia, me ha devuelto a ese instante, para hacerme ver que siempre hay maneras de volver.