27 DE DICIEMBRE DE 2026

El hombre recuerda que, cuando los números tomaron forma y sentido en su mente, sumó cinco kilómetros diarios en un ir y venir de casa al pozo de agua, a la escuela. Primero fue el caminar, luego el correr. Siempre con el hambre como inseparable compañero.
Lo peor, el viaje en aquella pequeña barca. Un sol abrasador, miedo, sed y ese mar tan cruel, tan infinito.
Llegó a esta tierra de provisión y descubrió que aquí, la gente corría por otros afanes que hizo suyos. Superación. Solidaridad. Compañerismo.
La carrera ha comenzado. Corre y siente que en cada paso, tiende la mano a los que padecen miseria y dolor, que un futuro lleno de promesas está a la vuelta de la esquina. Y sus pies son alas y… regresa y vuelve a ser el niño camino del pozo, de la escuela. El niño que soñaba alcanzar un mundo mejor.