27 DE DICIEMBRE DE 2026

Al fin ha llegado el gran día. Meses de entrenamiento y sacrificio, concentrados en una carrera, en un único esfuerzo final. Desde que dejo atrás la salida en el Paseo de San Antonio siento cómo el corazón bombea la sangre por todo mi cuerpo, de forma rítmica, acompasado con mi marcha y mi pensamiento, concentrado en un solo objetivo: darlo todo, mejorar mi tiempo, superarme a mí mismo. Con esa esperanza le voy ganando terreno al dolor, a ese vacío que amenaza con apoderarse de mí y, como un agujero negro, engullirlo todo. Y cuando creo que voy a desfallecer, me llegan los vítores de la afición, una última inyección de energía que me impulsa hacia la meta, hacia ese destino donde los sueños dejan de serlo para convertirse en una realidad, en una marca que le pone nombre a todo un año de ilusión: ¡lo he conseguido!