Al ruido del disparo me lanzo al asfalto. En mi walkman marco el play y la casete comienza hacerse oÃr por mis oÃdos. El ruido del tumulto desaparece de mi mente. Empiezo pisando bien fuerte al compás de Qween y mis zapatillas Jomas se adaptan perfectamente a mis piernas.
Por megafonÃa apenas escucho cómo va transcurriendo la carrera. No me importa. En mi música, Madonna me marca el ritmo. Y aunque haga frÃo sé que mis piernas resistirán.
La cinta de la casete se ha enganchado y Michael Jackson se repite una y otra vez en mi cabeza. Me quito los auriculares al llegar a la meta. Silencio. Nadie me espera. Pero acabar el último me da igual. Me siento en el suelo y mientras me retiro las prótesis, las últimas horas del 1984 se marcan en mi reloj. Y sonrÃo. Un nuevo año empieza para mÃ.