Un paso, y me recuerdo a mà misma que puedo.
“Lo necesitoâ€, me digo. Que continuar solo requiere un respiro, mis últimas fuerzas.
Otro paso, mientras recuerdo como decÃa el especialista, cuanto sufrirÃa si seguÃa por aquella vÃa del desgane y la apatÃa.
Pienso en el futuro y el deseo de formar familia, la dificultad para subir las escaleras y el dolor que me provocan la colada y la cocina.
¡Un paso más!, no quiero pensar, quiero desmayar.
Me repito una y otra vez que puedo, que quiero, que debo.
Que, si no doy este paso, no daré muchos más; no llegare, no venceré.
Y en un torbellino de pensamientos, de pesadillas y de sueños, bajo una cortina de sudor, de lágrimas y quejidos, “un paso más†me digo, ahà está la meta.