27 DE DICIEMBRE DE 2026

Soy natural de Ciudad Rodrigo, y es la cuarta vez que me inscribo en la San Silvestre salmantina, aunque en ninguna de las anteriores ocasiones logré terminarla.

Pero este año será diferente: estoy plenamente convencido de hacer una buena marca, gracias al arma secreta que llevo cosida al dorsal.

Los primeros kilómetros los he iniciado a buen ritmo, aunque empiezo a acusar los primeros síntomas de fatiga al cruzar el Puente Romano. Sé que nos espera un último tramo rompepiernas, así que ha llegado el momento de utilizar mi arma. Echo mano al dorsal, desenvolviendo con cuidado el paquetito que la contiene. Al ingerirla, mis piernas cobran una energía inusitada, y comienzo a adelantar corredores por San Pablo, Plaza Mayor, Zamora, Mirat y Canalejas.

Para mi sorpresa, y la de todos, cruzo primero la meta. Mis paisanos mirobrigenses, emocionados, aplauden exultantes tras presenciar un nuevo milagro de nuestro incomparable farinato.