27 DE DICIEMBRE DE 2026

A pesar de haber cumplido los sesenta, seguía siendo tan competitivo que, por recomendación médica e imposición familiar, decidió relajar el nivel de exigencia y competir únicamente contra sí mismo en esta carrera.
Recorrió los primeros kilómetros según los tiempos pactados. Si alguien le adelantaba respiraba profundamente y contaba hasta diez.
En la última recta, el sol que empezaba a ponerse se colocó a su espalda proyectando una alargada sombra que le adelantó burlonamente.
“Tú sí que no”. Pensó, mientras esprintaba con el corazón latiendo como un tambor.
Las alarmas del pulsómetro pitaban y su mujer desde la meta se desgañitaba, pero él ya no escuchaba a nadie.
“Estoy compitiendo contra mí mismo”. Se justificó.
No logró alcanzarla y entró pisándole los talones.
Entre jadeos, le juró venganza en la San Silvestre Salmantina, a sabiendas de que se corría en horario matutino y la meta tenía orientación este.