27 DE DICIEMBRE DE 2026

Un sprint para el recuerdo

Como todos los años, diciembre asomaba por Salamanca con su gélido traje. En aquel . mes muchas tradiciones se cumplían.Las luces, los villancicos, las albercanas con sus puestos que olían a turrón y miel en los portales de San Antonio, y desde hacía varias décadas se había sumado la de correr la San Silvestre.
Andrés, un muchacho , alto ,con su ondulada cabellera morena y su aspecto desgarbado, , también lo haría este año ,como lo venía haciendo desde hacía muchos. Siempre había acompañado a su padre, pero en esta ocasión correría en solitario.
Aquella maldita enfermedad, borró su sonrisa para siempre.Él le había enseñado que lo importante no era ganar, sino correr para superarse, correr para ser mejor, no el mejor.
La carrera llegaba a su fin.Andrés sacó fuerzas para avanzar más deprisa, no era por vencer, sino para dar un sincero homenaje a su padre.