Un sprint para el recuerdo
Como todos los años, diciembre asomaba por Salamanca con su gélido traje. En aquel . mes muchas tradiciones se cumplÃan.Las luces, los villancicos, las albercanas con sus puestos que olÃan a turrón y miel en los portales de San Antonio, y desde hacÃa varias décadas se habÃa sumado la de correr la San Silvestre.
Andrés, un muchacho , alto ,con su ondulada cabellera morena y su aspecto desgarbado, , también lo harÃa este año ,como lo venÃa haciendo desde hacÃa muchos. Siempre habÃa acompañado a su padre, pero en esta ocasión correrÃa en solitario.
Aquella maldita enfermedad, borró su sonrisa para siempre.Él le habÃa enseñado que lo importante no era ganar, sino correr para superarse, correr para ser mejor, no el mejor.
La carrera llegaba a su fin.Andrés sacó fuerzas para avanzar más deprisa, no era por vencer, sino para dar un sincero homenaje a su padre.