27 DE DICIEMBRE DE 2026

Elías siempre había sido un tipo bizarro. No se sorprendió por ser el único corredor en la salida, ni le alertaron los gritos del público, y mucho menos se extrañó de que nadie diese la salida. Siguió el itinerario que había memorizado, corriendo a un ritmo que le permitiese deleitarse en el ambiente urbano y festivo que la San Silvestre Salmantina ofrecía. Cuando llevaba aproximadamente un tercio de recorrido ―recordad que avanzaba a ritmo sosegado―, comenzó a cruzarse con otros corredores, que transitaban en sentido opuesto. Al completar unos dos tercios de su ruta, un anciano corredor, de los más rezagados, le alertó: «¡Señor!¡Va usted en sentido contrario!», a lo que Elías respondió, con la flema que le caracterizaba: «No, señor. En mí carrera son todos ustedes los que van al contrario. Mire ¿ve allá la meta?» preguntó, señalando a la salida. «Está esperándome. Y voy a llegar el primero».