MartÃn necesitaba huir de la realidad. El mundo se habÃa vuelto una locura durante el último dÃa. Su trabajo era muy estresante, habÃa discutido varias veces con su novia en la última semana y su familia se alejaba de él cada dÃa más.
MartÃn decidió apuntarse a la San Silvestre Salmantina. SabÃa que era la manera de escapar de su vida por un tiempo. Asà que, se puso su malla y se lanzó a la carrera. Una vez en la lÃnea de salida, sólo querÃa correr sin pensar en nada.
Cada zancada era un momento de tranquilidad. A medida que avanzaba, la tranquilidad se apoderaba de él. Asà hasta que llegó a la meta. Ya no le importaba volver a casa y enfrentarse a su vida porque, en realidad, sus problemas no se iban con la distancia, sino con la carrera.