27 DE DICIEMBRE DE 2026

Era su mayor ilusión, pero se fue antes de que llegara el gran día. Comida por la tristeza, guardó los dos dorsales… que terminaban en 38 y 39, casualmente el mismo número de años que estuvieron casados, en una cajita. Esta sería la primera convocatoria a la que no acudirían. Incluso, dejó de ir a su panadería favorita porque en la puerta la anunciaban: “XXXIII San Silvestre Salmantina”. No quería oír hablar de carreras.

Nos tenía preocupados. Mamá ya no sonreía. Ni siquiera salía a pasear, decía que no tenía cuerpo para nada.

Como cada año nos situábamos cerca de la meta y disfrutábamos del evento con nuestros pequeños. Mi marido fue el primero en verla. Llegaba exhausta. Me acerqué a abrazarla. El sudor pintaba su cuerpo. El corazón se le escapaba del pecho, pero sonreía, pletórica. En su espalda llevaba su dorsal, debajo… el de papá.