27 DE DICIEMBRE DE 2026

Ya han pasado cinco años desde aquel fatídico día y todavía no he conseguido superarlo. Es cierto que el tiempo ha ido mitigando el dolor y la rabia que me roían las entrañas. Sin embargo, jamás habrá nada, ni nadie que pueda llenar el vacío que me dejó su partida.
Hay algo que ha calado muy dentro de mí y me ha dejado una huella imborrable, su amor por el deporte. Quiero seguir su pasos, dedicarme al atletismo, llevo años preparándome con ahínco para lograrlo. Creo que ha llegado el momento de empezar a competir.
Como buen salmantino que era, nunca se perdía la San Silvestre y yo no voy a ser menos y, aunque el año pasado no se pudo celebrar la carrera por razones obvias, este año estaré como un clavo en el Paseo de San Antonio para disfrutar de este evento del que estamos tan orgullosos.