Ya han pasado cinco años desde aquel fatÃdico dÃa y todavÃa no he conseguido superarlo. Es cierto que el tiempo ha ido mitigando el dolor y la rabia que me roÃan las entrañas. Sin embargo, jamás habrá nada, ni nadie que pueda llenar el vacÃo que me dejó su partida.
Hay algo que ha calado muy dentro de mà y me ha dejado una huella imborrable, su amor por el deporte. Quiero seguir su pasos, dedicarme al atletismo, llevo años preparándome con ahÃnco para lograrlo. Creo que ha llegado el momento de empezar a competir.
Como buen salmantino que era, nunca se perdÃa la San Silvestre y yo no voy a ser menos y, aunque el año pasado no se pudo celebrar la carrera por razones obvias, este año estaré como un clavo en el Paseo de San Antonio para disfrutar de este evento del que estamos tan orgullosos.