Aquel era el mejor dÃa de todo el año, y como todos los años , corrÃamos para festejar el último dÃa.
DebÃan de haber unas setecientas personas, en esta carrera daba igual cultura, raza o color. Ancianos niños y adultos nos juntábamos para festejar que trescientos sesenta y cinco dÃas más de nuestra vida habÃan pasado.
Yo estaba especialmente nervioso, habÃa quedado con unos amigos, no acudieron por temas familiares, asi que sÃ, este año me presentaba solo, corrÃa solo…
Me puse en posición, la carrera estaba a punto de comenzar cuando una simpática chica de bonito cabello se me acercó.
Ella confesó que le parecÃa atractivo y me propuso quedar al finalizar la carrera.
Al terminar no quede de los primeros, pero eso me daba igual, solo querÃa encontrar a aquella chica, la cual nunca llegó a aparecer.