Tantos que año tras año van a la San Silvestre, preparados a fuego lento, llenos de ilusión por el triunfo, pero sabedores que los primeros lugares no serán para ellos.
Van por el honor de participar en tan magno evento y por el orgullo de ser considerados como atletas de altos vuelos…
Es la historia que quieren contar a sus hijos, a sus nietos.
“Estuve varias veces en la competencia de Salmantina. Y cada vez me acercaba más, ¡sólo me faltaban un par de minutos para alcanzar la meta!â€