27 DE DICIEMBRE DE 2026

¿Cuánto hacía que no corría? Se veía a sí mismo por la Plaza Mayor, atravesando el Puente Romano sobre el Tormes, cruzando la meta y recibiendo los aplausos, pero en tercera persona, desde el exterior. Parecía un sueño. Tal vez lo fuera.
Aún no sabía cómo le habían convencido. Cuando has sido el mejor en algo ya solo puedes empeorarlo, perder tu reputación, certificar tu decadencia. En suma, pasar vergüenza. Por no hablar de su lastimosa forma física: años de excesos e inactividad moldeando implacablemente su cuerpo.
Los mismos compañeros con los que entrenaba hace dos décadas eran los que habían obrado el milagro. Conocían su lucha contra la depresión y el aislamiento. «No estás solo», le repetían mientras entrenaban. Era cierto. Verse rodeado de gente, amigos y conocidos, despertaba una sensación agradable, cálida, largamente olvidada.
Finalmente no participó en la prueba. No importaba: había dado el primer paso.