27 DE DICIEMBRE DE 2026

Entre el público, que animaba efusivamente a los corredores, se encontraba una vieja… aplaudiendo, preguntándose quién sería el ganador de la San Silvestre de aquel año.
– ¿Por qué no corres tú, abuelita? – le preguntó su bisnieta de cinco años.
– Porque estoy ya muy vieja.
– ¿No te dejan?
– Aunque me dejaran, hija mía…
– A mí no me dejan, mi madre dice que soy muy pequeña. ¡Pero soy mayor!
Entonces la niña se soltó de la mano de su bisabuela y echó a correr detrás de los atletas. La vieja, que desde niña no había participado en una carrera, salió corriendo tras ella. Ya no paró hasta llegar a la meta. Quedó la última, justo por detrás de su bisnieta. De entre el público, surgió enseguida una vecina de su misma quinta que le comentó admirada:
– ¡No sabía que usted corriera!
– ¡Yo tampoco!