27 DE DICIEMBRE DE 2026

Todas las noches, desde hace cinco meses, me escapo de mi cuarto para reunirme con ella. Me hace un hueco en su cama, y en silencio y cogidos de la mano, hablamos en susurros, hasta quedarnos dormidos.
En esas conversaciones nos hemos ido conociendo y queriendo. Hemos descubierto todo un pasado en común, como las San Silvestres en las que tuvimos el gran placer de participar, y en las que el destino, decidió que teníamos que esperar para conocernos. Esa carrera, la mejor del mundo para nosotros, nos dejó muchos y buenos recuerdos de los que podemos hablar durante horas.
Por la madrugada, haciendo el menor ruido posible, vuelvo a mi vacía habitación, todo lo rápido que me permite mi viejo y cansado cuerpo, a esperar el trajín de la residencia, Y sueño despierto con poder disfrutar de esos momentos una noche más. Sólo una más.