Por fin llegó el momento, la salida es inminente, el sudor invade mi cuerpo, mi corazón acelera como si la carrera ya hubiera empezado, hago lo posible por ocultar mis miedos en un vano intento de evitar que los aprecien los que me rodean, pero sé que no lo consigo.
Los segundos van pasando, recuerdo mi ultima San Silvestre, cada vez está más cerca el inicio de esta nueva batalla, me preparo mentalmente para lo que está por llegar, lo afrontaré de la mejor manera, daré el máximo de mí.
De pronto el ruido de una puerta que se abre interrumpe bruscamente mis pensamientos, una enfermera se asoma por ella y dice mi nombre:
– “Señor Ruiz”
– ¡Soy yo!
– ¡Puede usted pasar!
Me levanto como un resorte, cruzo el umbral hacia mi primera… sesión de quimioterapia, está a punto de comenzar la carrera más importante de mi vida.