27 DE DICIEMBRE DE 2026

Llego agotado. ¡Pero llegué! Demasiado bullicio. No conozco a nadie. Cansado, me siento en el suelo. Amablemente una chica me ofrece una botella de agua. Sonrío también y la tomo.

-¿Qué hago aquí?

No sé ahora por qué estoy cansado…; solo un disparo. Empujan y empiezan a correr. Yo hago lo mismo, pero no recuerdo porqué. Hay personas que aplauden. Mucha gente. Me gusta. Cada vez corro y avanzo con más entusiasmo. Me encuentro bien. Pero sigo sin saber por qué lo hago. No importa. Chicos y chicas, jóvenes y menos jóvenes, están haciendo lo mismo. Adelanto algunos que van más despacio; me adelantan los que van más deprisa. No pienso correr, ni más ni menos.

-¿Te encuentras bien? –me dice la sonrisa que me ha dado el agua.

Vuelvo al mundo.

-¡Claro! – muchas gracias.

La mañana es fría en Salamanca, pero de encantadora luminosidad.