LeÃa un libro de superhéroes. Iba sumergida en la lectura cuando de repente, alcé la vista y le vi subir. Vi al protagonista de mi historia. Me sonrió y ya con eso fui feliz. No necesité más.
En ese momento, cerré el libro. Me di cuenta de que su historia, era mejor que aquella que tenÃa entre mis manos.
Cuando subió al vagón, mi padre y yo empezábamos un nuevo capÃtulo que podrÃa cerrar una vieja y profunda herida. PodrÃa ser el capÃtulo final de aquella histórica que le tocó protagonizar. Ãbamos de camino a Salamanca para correr nuestra primera carrera juntos después del accidente que casi le cuesta la vida. Desde hace 3 años, con paciencia y capÃtulo a capÃtulo a base de superación y constancia, relatamos su propia travesÃa. Una auténtica de verdad.