Justo sobre la lÃnea de salida, una vez más. Tan solo una única vez más. Cierro los ojos y respiro profundamente. Miles de recuerdos se agolpan en mi mente. Llegó el momento de decir adiós, de cerrar el cÃrculo que abrà hace ya sesenta y un años. En esta ciudad donde todo empezó. Aquella carrera no la gané pero jamás olvidaré el orgullo en el rostro de mi madre. Desde aquel momento revivo la adrenalina de los minutos antes de la salida, la satisfacción de llegar a la meta y el abrazo de mi madre al terminar la carrera una y otra vez. Hoy, en la San Silvestre Salmantina a la que acudo año tras año, me despido de una vida llena de disciplina, ilusión, superación y retos. Anhelando aquellos años de oro olÃmpico que trajeron la más profunda felicidad a mi familia arraigada en la cuna de la humildad.