27 DE DICIEMBRE DE 2026

Tres, dos… uno… ¡YA! Todos los corredores que participaron en la carera San Silvestre salmantina empezaran a moverse rápidamente. Yo estaba en las gradas con mi familia, apoyando a mi tío Juan. Él era el favorito de muchos, ya que sus habilidades lo hacían destacar. La carrera estaba muy igualada y se notaba la tensión entre el público. Se acercaba la meta, mi tío parecía ganar, hasta que nos dimos cuenta de que el de atrás suyo se cayó. Aunque Juan iba el pimero, decidió ayudar a su compañero. Los demás corredores no hicieron lo mismo, lo adelantaron y llegaron antes a la meta. Juan no quedó en primer lugar, pero se ganó una ola de aplausos mayor a la del ganador, y el respeto de toda Salamanca, que vale más que un simple trofeo.