Notaban el silencio incómodo mientras esperaban en la línea de salida para callar a los que murmuraban para no ser escuchados, bajando la mirada para no ver sus ojos y se apartaban, a su paso, compadeciéndose de ellos. Porque alguien dijo que no podría encontrar la meta si no veía, ni escuchar la señal si no oía, ni correr veloz si no movía sus piernas. Sonó un disparo y alguien sintió vibrar el suelo, alargó la mano para apretar el hombro del que se aferró a la silla de ruedas. El tiempo pareció detenerse cuando llegaron a la meta como uno solo.