SabÃa el lugar exacto donde se colocarÃa para ver pasar a la multitud de participantes en la San Silvestre salmantina de este año. Recogà el dorsal con una euforia e ilusión que no poseÃa hacÃa tiempo. Y allà estaba yo, en medio de hombres y mujeres de todas las edades, con indumentarias de todo tipo esperando el momento de echar a correr por las calles de mi querida ciudad. Sonó el disparo de salida, tenÃa que esperar a que avanzaran los de delante para empezar a mover mis pies. Mi sueño se hacÃa realidad, un paso, otro paso, otro más… dentro de una marea humana invadida por la alegrÃa en un dÃa especial. Faltaba poco para llegar. DisponÃa tan sólo de unos segundos para verla. Si lo conseguÃa, todo el esfuerzo de los últimos meses habrÃa merecido la pena, el tiempo se detendrÃa únicamente para mÃ.