Aunque todas tienen la misma distancia, cada maratón pone a prueba nuestra resistencia y espÃritu de victoria de manera diferente. Manuel ha batido todos los records en la maratón más importante de su vida. Más de tres meses tumbado en una cama de intensivos, con respiración asistida, privado de movimiento y todos los sÃntomas de esa maldita enfermedad multiplicados más allá de lo soportable, dan fe de ello. Afortunadamente no hay maratón que cien años dure. Hoy, entre aplausos ha cruzado la puerta de esa habitación en la que los ángeles de la guarda revolotean con prisas para que nadie se quede por el camino. Con los brazos levantados y signo de victoria ha abandonado el hospital y se ha fundido en un abrazo interminable con sus familiares que lo esperaban en la lÃnea de meta. Igual que aquel dÃa que ganó la San Silvestre Salmantina.