27 DE DICIEMBRE DE 2026

Unas zancadas más hasta la Avenida de Portugal, otro kilómetro de avezado sístole y de tenaz diástole en armonía con el intermitente soporte telúrico, en complicidad con los fugaces rostros locales y peregrinos y con las autoridades de granito, ladrillo e historia de un Patrimonio de la Humanidad por cuyas entrañas se abre paso el ritmo ecuménico de casi cinco mil propósitos del año agonizante; de la cura atlética para la zozobra navideña; de la pericia de aquél que, muy adelantado para divisarlo, ya roza la gloria; de quien, detrás de mí, rezuma la plétora de una salubre promesa cumplida; de la fidelidad del Veterano desde 1984, y de mi pecho aferrado a mi número de Senior. La Plaza de Cuatro Caminos ya anuncia el Paseo de San Antonio, el ciclo completo de otra San Silvestre, de otro año de victoria ritualística, del trofeo del paisaje salmantino en mi rostro.