-¡Vamos que solo queda un kilómetro! Es nuestra la meta. Coge aire y expulsa fuerte en dos bocanadas. Venga muy bien. Otra vez, coge; expulsa en dos bocanadas. Novecientos, máquina. Novecientos metros. Hemos hecho recorridos peores. Alza las piernas y extiende zancada. Pegada a mÃ. Muy bien, amiga.
Yo sigo tus consejos como cada vez que salimos, pero a estas alturas en silencio. Tú ya sabes que estoy agotada. Y asà me vas susurrando los metros…
-Último tirón. Aprieta. ¡Todo despejado!
Meta. Aplausos. Más aplausos. ¡Es ciega!, gritan algunos espectadores. Y yo visualizo, mejor que nunca, que es correr a tientas la San Silvestre Salmantina.