¡Adelante, para delante! Correr no es de cobardes. Inspiro. Siento cómo mi pecho se esfuerza, mientras mis piernas recuerdan el asfalto de cada día y mi corazón repite el eco de los que quedan atrás. Correr no es de cobardes. Espiro. Codo con codo: Sonrisas, Sudor, Superación, San Silvestre, Salamanca… Soy uno de ellos. Porque correr es de valientes.