¡Bang! Los ojos se dilatan. La pulsación crece. Empezamos a correr. ¡Ahora! Mostraré el monstruo naciendo en mí. Miro a mi rival. Su rostro enfocado y serio. ¿Pero cómo podré ganar? Mis pies chocan entre ellos. Caigo al suelo. ¡Joder! Me levanto. ¡Tengo que seguir el ritmo!
Todos están delante. El calor devora mis músculos. No quiero perder. Me niego a parar.
Alcanzo la cola de la carrera. Paso a uno, dos y tres. Mi oponente me sonríe. Corremos paralelos. Nuestras espaldas chocan. A metros la meta. ¡Casi puedo tomar mi victoria!
Sin embargo, la gloria está lejana. Mis ojos se llenan de persistencia. Cada uno de sus movimientos crea un abismo de diferencia.
¿¡Todo lo entrenado se desperdiciará ahora!? Doy zancadas. Cada célula grita sofocada.
Alzo los brazos. Las pupilas de todos vibran. Atravieso primero la cinta. Locura y júbilo en el público.
—¡Este es mi renacimiento!