VUELVE A CASA, MANUELA
Despedidas alegres e ilusionadas en el bullicio que reina en el aeropuerto.
Sonrisas, expectativas. El corazón abierto, las piernas preparadas.
Un murmullo caritativo se extiende por las gradas del gran estadio.
Las manos en la cara. La joven atleta cojea por el frÃo tartán.
Vuelve a casa, Manuela.
Los sueños rotos estallan como un arsenal bombardeado.
Miles de horas tiradas a la papelera.
Vuelve a casa, Manuela.
Una minúscula rotura que hace aflorar las lágrimas más escondidas. Una medalla se esfuma indiferente.
Compañeras solidarias que se convierten en muletas. Brazos de todas las razas que arropan sus hombros caÃdos.
Vuelve a casa, Manuela.
Las puertas del aeropuerto se abren silenciosas. Impolutas vendas blancas rodean su muslo desnudo.
La cabeza gacha. El pelo lacio y negro cubre como una cortina su rostro afligido. Las muletas taconean sobre el mármol.
Un beso.
Vamos a casa, Manuela.