La historia de la charra “Sansi”, es también la del compromiso de Cosme con la carrera. En el año 1984 a sus 21 años más que correr, huía de un pasado de drogas que se llevó por delante a su mejor amigo. Corrió sin dorsal y casi echó el bofe pero al terminar supo ufano y exhausto que dejaba un mundo atrás.
En su quinta carrera, las bodas de madera, en meta conoció a su mujer. En las de aluminio, ya iban diez, al terminar ella le dijo “bien, papa!”. Para las de porcelana iba detrás de su hijo de 9 años. Por las de perla, no corrió, flotó sabiéndose como futuro abuelo con treinta “Sansis” detrás. En el 2020, bodas de piedra, la mascarilla no le privó de correr en solitario por su paisaje de cada día.
28 diciembre: por las de topacio celebrará su fiel y longevo trote.