27 DE DICIEMBRE DE 2026

Cuando a principios del pasado agosto volví a Salamanca para mostrársela a unos hijos ya adultos, habían pasado muchos años desde mi anterior visita. Tantos, que apenas recordaba su belleza de manera distinta al general impacto lógicamente sentido también entonces. Y es que siempre será una de las ciudades imprescindibles para pasear en la bellísima España. Por ello, acabada de conocer la celebración de su XXXII San Silvestre, no quiero dejar de participar en ella aunque sea con unas palabras breves, dedicadas a quienes tendrán la suerte de correr admirando sus dos anexas catedrales, la Clerecía, casa de las Conchas, tantos conventos e iglesias -como la de San Martín, digna de contemplación incluso por sus deformaciones-, la Plaza Mayor -uno de los monumentos barrocos capitales del urbanismo-… mientras atraviesan el Tormes por su puente romano, muy próximo a la primera -titulada como tal- universidad de nuestro continente…
Sevilla, 2015.