27 DE DICIEMBRE DE 2026

No recordaba quién lo había escrito, pero en el archivo de su memoria salía a flote con frecuencia un pensamiento que constituía para él un auténtico emblema: toda la vida el hombre lucha contra la muerte y al fin pierde la pelea, habiendo sabido que la perdería…
Se dijo y se deseó a sí mismo que si tenía que perder inexorablemente fuera con dignidad; y el destino le alargó la vida hasta los noventa años. Tuvo un adiós muy digno: le amaba todavía una buena compañera de vida y unos hijos que le adoraban. Había tenido mucha suerte.