27 DE DICIEMBRE DE 2026

Y te veo correr. Estás ahí, pasando cerca de Mérida, justo donde nos conocimos. Y aguantas el cansancio. Y sigues a tu nieta, que ralentiza su paso para que puedas verla. Y Carmen y Julián, del quinto, te saludan con la sonrisa que tanto les favorece. Y ahí estaría yo. Yo contigo. Solos, aunque con todos: amistades, familia y gente aún por conocer. Y nos abrazaríamos al llegar. Tú te quejarías de las rodillas y yo haría la broma con la que te conquisté: «En Salamanca todo se aguanta». Y nos acercaríamos al restaurante Rabiot y comeríamos tu plato favorito, aunque revolviese mi estómago. Caería la noche y nos reiríamos otra vez del bueno de Tomás, incapaz de acabar la San Silvestre Salmantina otro año más, y el año pasaría y el tiempo no nos alejaría. Y, ahora, continuas con tu carrera y te veo correr, a la lejanía.