27 DE DICIEMBRE DE 2026

Me persigue siempre. Hace exactamente lo mismo que yo aunque sé que desearía hacer justamente lo contrario.
Por la noche no la veo pero sigue ahí, acechándome. Cuando se descuida, protegida por la oscuridad, la luz de una farola inesperada la descubre de nuevo.
A veces se hace grande, parece tan poderosa que pienso que no me necesita, pero nunca se va. Entonces posa ante mí como un espejo juzgador replicando mis movimientos.
Corro para escapar de ella, pero es imposible, es más rápida que yo. No sé cuánto más, porque no se despega de mí, pero sé que es capaz de ganarme a la carrera en cuanto le apetece. Pues a veces va detrás pero cuando va delante me esfuerzo para pasarla y no lo consigo, entonces acelero el paso, corro todo lo rápido que puedo, pero ella siempre es más rápida, justo un poco más rápida que yo.