Era su mejor zancada, la habÃa entrenado mucho. Además, estaba con ganas, no lo dudó un momento. Desde el pistoletazo de salida supo que lo iba a conseguir, lograrÃa batir su propia marca. Después de todo, en eso consiste, cada uno fija sus objetivos. Este año volaba, se coló en un buen sitio a la salida, a pesar de los nervios. Kilometro a kilometro fue fundiendo las agujas del reloj, deteniendo el tiempo a su paso por las calles de la ciudad. Este podÃamos haber sido cualquiera de nosotros, pero el destino caprichoso nos privó este año de la carrera, pero no del entusiasmo de volver a reencontrarnos el año próximo. De mirarnos cara a cara, y repetir al son de cada zancada ¡lo logré de nuevo! Una más a la espalda. Pero no olvido mi primera San Silvestre Salmantina, y la motivación de repetir año tras año.