Despertaron debajo de la cama. Esperaron pacientes a que su dueño desayunara y fue entonces cuando les prestó atención. Sintieron cómo tiró de los cordones con fuerza e hizo un nudo doble. Salieron a la calle en aquella frÃa mañana salmantina y, tras un agradable paseo, llegaron a la lÃnea de salida. Desde su perspectiva no veÃan más que una maraña de calcetines altos y zapatillas de colores; ellas eran de un lustroso blanco. Tras la señal se pusieron en movimiento. HabÃan sido creadas para aquello, goma flotando sobre el asfalto. Al rato pisaron un charco, avanzaron a buen ritmo y, tras algo más de media hora, cruzaron la lÃnea de meta. No habÃan ganado, pero estaban orgullosas de su trabajo. Al llegar a casa volvieron a su lugar bajo la cama, allà dormirÃan satisfechas aguardando la promesa de una próxima carrera.