27 DE DICIEMBRE DE 2026

Tan solo quedaban unas horas para acabar aquel maldito año. Nunca había corrido. Tan solo la idea de sudar antes de la última noche del año le generaba escalofríos. ¿Cómo conseguiría su look perfecto para esa noche si se iba antes a la San Silvestre? ¿Cómo lo hacía el resto de la gente? ¿Acaso no tenían agujetas al finalizar? Siempre renegaba de inscribirse porque prefería estar deslumbrante en la cena de Nochevieja. Siempre, salvo ese año. El problema con Hacienda, los millones de papeles que tenía que entregar y la huelga de transportes habían truncado su vuelta a casa. Suspiró. Frente al espejo su reflejo le devolvía su imagen con su chándal y sus zapatillas nuevas. Se veía ridícula, pero este año nadie la esperaría en casa. Se puso el dorsal y salió por la puerta. Volvió sudando, el pelo alborotado. Pero feliz, muy feliz.