Llegó a recoger el dorsal con zapatos de tacón. “De mi madre muerta†–dijo. Y aunque los organizadores dudaban si permitirle correr la maratón, él se mantuvo firme. Aseguró que el esguince no serÃa causa de retirada pues le sentaban como un guante y ya habÃa calentado antes. Que sólo ganaba uno y a él le importaba menos el podium y más completar el recorrido. ConsistÃa en un ejercicio de paciencia y superación. De abandonar las prisas. De comulgar consigo mismo. Tras el disparo hubo muchas risas. “Corre Juanito, que te ganan†–replicaba desde la añoranza esa madre ausente, dándole ánimos. Y Juanito dudando todavÃa si hacÃa bien en calzar lo de su difunta, salió como una flecha, atraÃdo por esa luz que le llamaba desde el final del túnel. Besó a su madre y regresó a tiempo para recoger la medalla. “Por ella†–dijo. Muchos lloraron conmovidos.