Si miramos tratando de alcanzar el horizonte de este año, esa línea final en el que perder nuestra vista, volvemos a encontrarnos lo que para muchos es parte de nuestros sueños, de nuestro deseo de superación: La San Silvestre Salmantina. Y en esta ocasión la vemos vestida con unos dígitos que la hacen sentirse orgullosa de sí misma: XXV.
Sí, llegamos a la vigésimo quinta edición. Un motivo de orgullo para todos los que han ido ayudando, a lo largo de los años, a que podamos adornar la Navidad de Salamanca con una prueba que habiéndose hecho grande nunca ha dejado, ni dejará, de ser humilde.
Y con las mismas ganas de siempre volvemos a retomar esa imagen del poeta latino Lucrecio que hablando del deporte decía que era “la antorcha de la vida” o “del saber y la tradición”.
Al hacerlo, somos conscientes de que cada año que pasa la complejidad es mayor así como la necesidad de ir perfeccionando detalle a detalle todos los elementos que configuran esta carrera. Una prueba cuyo enraizamiento en Salamanca es ya todo un hecho, donde la respuesta de los atletas populares es tan elevada, donde pequeños y mayores demuestran que no son mejores por llegar primeros sino por llegar, donde el respaldo del público es tan perceptible que las calles no sólo se adornan con las luces navideñas sino con la mirada ilusionada de quienes contemplan la carrera…
Pues bien, todo esto, que junto a otros aspectos organizativos le han ido dando un carácter de liderazgo dentro de la Comunidad, nos ayuda a sentirnos renovados de ilusión para tratar de conseguir llevar a cabo un acontecimiento deportivo donde los protagonistas no son unos pocos, sino toda una ciudad que se viste con sus mejores galas para premiar el esfuerzo, el afán de superación, el ansia por llegar.
Y todo esto es posible gracias a muchos: instituciones públicas, empresas privadas, el colegio de los jesuitas,… y, sobre todo a un grupo de incansables que año tras año se juntan para convocar a todos, sin excepción ninguna, a participar en la San Silvestre Salmantina, que en sus bodas de plata se viste de gala y rinde homenaje a la ciudad que la vio nacer, asomándose con timidez a través de sus ilustres arcos a su emblemática Plaza Mayor, para surcarla orgullosa y contenta porque sabe que ya es parte de su historia.
Ya os estamos esperando. Bienvenidos a la vigésimo quinta edición de la San Silvestre Salmantina.
Jose Antonio Molinero Martín
Presidente del Club Deportivo P. Basabe