Concurso microrrelatos

Edición - Año

XIII CONCURSO DE MICRORRELATOS "SAN SILVESTRE SALMANTINA"

El jurado del XIII concurso de microrrelatos San Silvestre Salmantina estuvo integrado por:

  • Daniel Escandell Montiel. Profesor de la Facultad de Filología de la Universidad de Salamanca. Presidente del Jurado.
  • Sigifredro Crego Martín, Profesor de Secundaria de Lengua y Literatura.
  • Alberto Marcos Guillén. Responsable de redes sociales institucionales de la Universidad de Salamanca.
  • Sofía Vicente Fiz. Bibliotecaria de la Universidad de Salamanca.
  • Jerónimo Hernández de Castro. Corredor veterano y funcionario de la Universidad de Salamanca, que actuó como secretario.

El jurado reconoció la excelente participación en esta XIII edición, en que no solo se mantiene la tendencia al alza de los relatos presentados cada año, sino que su número se ha incrementado de manera extraordinaria pasando de los 369 relatos de 2024, a los 611 de esta edición.
Otro aspecto significativo fue lo ajustado de las votaciones pues, en los puestos con derecho a premio en metálico, se produjo un triple empate entre los votos obtenidos y el número de jueces que los votaron, que tuvo que resolverse por el voto de calidad del profesor Escandell, presidente del jurado. Una muestra más de la igualdad en los relatos más valorados es el texto que merece la mención especial, que no consiguió entrar en el podio final por un solo voto de diferencia.
Se indican a continuación, los relatos destacados y la relación de otros que también obtuvieron votos del jurado. Su publicación en la revista, como se establece en las bases, queda condicionada al espacio disponible y que en esta edición se realizará exclusivamente en formato digital.

Primer premio

Segundo premio

Tercer premio

MENCIÓN ESPECIAL DEL JURADO

Relatos participantes

Solo por correr.

Iván Pinilla Gómez

Mañana del 27 de diciembre. Coloco sobre la mesa el reloj y el pulsómetro de pecho. También el móvil, donde están todas las aplicaciones que utilizo para correr y los auriculares. Los miro contento, porque hoy los voy a dejar aquí. En la San Silvestre solo vamos a estar la ciudad y yo mismo. Quiero disfrutar y sentir cada pisada, el calor en los músculos y el aire entrando en mis pulmones. Sentir el suelo de Salamanca, sus sonidos y su entorno.
Esta vez no voy a ir a competir, no me importa ganar. Después de tanto tiempo centrado en mejorar y en cada entrenamiento, quiero volver a correr por el cariño que le tengo a este deporte, por lo que me hace sentir y no hay mejor sitio para ello que hacerlo aquí, en casa.

UN CAMPEÓN INESPERADO

RICARDO SÁNCHEZ DEL PULGAR RICO

Todo había salido según los planes. El botín de la joyería ya estaba en su poder; la huida debía ser indetectable para la policía.
Fuera, miles de corredores participaban en la San Silvestre Salmantina y, entre ellos, un cómplice disfrazado de superhéroe le esperaba en una bocacalle. Allí se intercambió el traje con el microchip del dorsal y se introdujo en el pelotón.
Inició una carrera agónica. Sus piernas flaquearon rápido; no estaba hecho para el atletismo. Para colmo, un veterano corredor vio cómo de su riñonera asomaba una cadena de oro y corrió la voz.
Al cruzar la meta con la lengua fuera, varios atletas le cortaron el paso entre risas. La multitud lo rodeó en un ambiente festivo y jocoso. Levantándole los brazos como a un héroe olímpico, el gentío comenzó a corear:
—¡Este ladrón es un campeón! ¡Que devuelva el oro y le den jamón!

Anto Trabajo está escribiendo

LUIS JESÚS PÉREZ LOZANO

ANTO TRABAJO ESTÁ ESCRIBIENDO
—Oye, so mierda. Te hice los bizum y la mercancía no está. Cómo venga el Piero y no se le entregue… me corta los coj… Cada perro que se lama su capullo. Si tengo que abrirte en canal como a un guarro en el matadero, lo hago, carajote. Me importa un cojón que seas el presidente de la empresa o un limpiador. El que quiera calidad, a
pagarla y si no, plomo…No sé si me estaré explicando bien, pendejo.
— ¿?
— Disculpe, señor, me equivoqué de número …
“Se eliminó este mensaje”
“Se eliminó este mensaje”

«FIELES TESTIGOS»

EDUARDO VIDAL JUSTIZ

Sebastián apresúrate que vamos a llegar tarde – gritó Genaro mirando hacia el cuarto. :- Abuelo ya estoy listo , podemos irnos – le respondió. :- No quiero llegar tarde porque seguramente esta será mi ultima carrera y desde el cielo mi Azucena ,me estará mirando. Mientras se dirigían hacia la zona donde se efectuara la Carrera de la Salmantina , Genaro no dejaba de pensar en el amor de su vida , a quien la vida se la apartó repentinamente. Ambos siempre fueron fervientes seguidores de participar en las competencias y desde que eran muy jóvenes ,las calles y plazas de Salamanca vieron sus figuras trotar sobre el pavimento y, quedaron como fieles testigos, La Plaza Mayor , el Puente Romano , el Paseo de la Estación. La Avenida de Villamayor guarda para siempre el secreto, que por primera vez allí se besaron y juraron amarse por toda la

«ZANCADAS DE ORO Y PIEDRA»

Mª ESTHER RUIZ ZUMEL

El corazón de Salamanca latía al ritmo de miles de zapatillas. Lucas se ajustaba los cordones bajo la mirada imponente de la Universidad, contagiado por el ambiente festivo de la San Silvestre Salmantina. No era una tarde cualquiera de diciembre; era el día en que la ciudad se transformaba en una marea de disfraces, risas y esfuerzo compartido.
Al sonar el disparo de salida, el frío castellano desapareció. Sus piernas, forjadas en meses de duro atletismo, respondieron con fuerza al subir los repechos históricos. Pero lo verdaderamente mágico no era el cronómetro, sino los valores que flotaban en el aire: el compañerismo de quien frena para animar al rezagado y la energía de un público entregado que abrigaba con aplausos.
Al cruzar la meta, exhausto pero feliz, Lucas abrazó a un corredor desconocido. Descubrió que la verdadera victoria no era llegar primero, sino compartir la zancada final.

Listos, preparados, TRES, DOS , UNO

OSWALDO XAVIER MARTINEZ DIAZ

TRES, DOS , UNO. Fueron las palabras que mi cerebro escucho muchas veces, para que automáticamente mis músculos encendieran cuál motor V8 a combustión. Hoy 27, quiero ser como ese veloz corredor que me divertía en mi infancia: El correcaminos inalcanzable para el coyote. Ahora quiero que muchos disfruten verme correr, con un constante esfuerzo, fe y valor, alcanzando la meta, así quiero ser en este Domingo especial. Deseo en mi corazón terminar la meta siendo el número uno, aunque mi meta principal es: correr y correr, dando muestra de felicidad. Serán solo unas pocas horas del trayecto, pero han sido muchas de preparación, consciente de que las grandes metas se consiguen poco a poco. Y dedicaré la Gran Victoria, si una incluso entre los primeros 30 puestos, para todos aquellos que corren por primera vez, incentivándolos a seguir participando en la gran San silvestre Salmantatina.

Saber perder

Alberto Román Carpio

Nunca he ganado nada hasta el
Momento presente porque toda mi vida he sido un perdedor. Al nacer perdí a mi madre en el parto,la relación con mi padre a día de hoy está rota.Me divorcié de mi mujer al poco de casarme y también perdí la custodia de mis hijos.He perdido la cartera y las llaves ,los papeles y la cabeza en innumerables situaciones.La calma y la razón otras veces, incluso el rumbo.Ahi fue cuando llegué a perder la ilusión y la alegría de vivir y la esperanza en un futuro mejor.
Pero La San Silvestre Salmantina me ha devuelvo al ser que verdaderamente llevo dentro: un ganador.¡Por fin! Estoy entrando en solitario a la meta.Estoy a 10 metros de alzarme como vencedor.De repente alguien de la organización me retira del recorrido:voy sin dorsal.Lo he debido de perder.

Victoria

ANA MARIA ZUMETA PEREZ

Me veo inmerso entre tanta gente diferente: unos disfrazados, otros corriendo y empujándose, todos disfrutando… Soy uno más, uno cualquiera, sin disfraz, sin silla de ruedas, sin llamar la atención. Nadie sabe que cada paso que doy me pesa toneladas y mi alma llora por dentro, pero sé que, si no se moviera, todo acabaría como estuvo a punto de ocurrir hace seis meses. El día que me levanté de la cama y decidí participar en la San Silvestre salmantina, empecé a salir a la calle y solo entonces, con esa meta, conseguí seguir vivo. Y mi enemiga, la depresión, muerta.

LA META

Iker

META

Las zapatillas devoran el asfalto helado de Salamanca mientras mi pulso late al unísono con el de miles de corredores. De reojo, veo al soldado que inauguró la maratón desplomarse en la historia, al mensajero entregar la buena noticia y a Forrest huir de su propio pasado. Pero la zancada que realmente persigo es otra: la de aquel niño que, con las manos sucias de jugar a las canicas, corría para que su madre no lo regañara al llegar tarde a casa. Hoy, treinta años después, mis piernas vuelven a quemar con la misma urgencia. Cruzo la línea de meta buscando la mirada de mi madre entre la multitud, y al fin comprendo que sigo corriendo, veloz, para no alejarme de mi infancia.

La mirada del ciego

Almudena Casado García

Aguardo a la orilla del Tormes cada último día del año con una impaciente expectación, cuando Salamanca retumba con el alborozo de una marea humana multicolor. Es la anhelada San Silvestre Salmantina.
Mi amo, sospechando que una enardecida multitud marcha en pía procesión, me pide que le deje asido a una columna rezando avemarías para desatar la misericordia de aquellas siete mil almas ante un escuálido ciego.
Aprovecho ese momento y dejo que mis pies descalzos vuelen ligeros por los adoquines salmantinos, esquivando a villanos disfrazados mientras el viento azota mi rostro. Mas freno el paso al divisar la meta, pues jamás quise el oro o la plata, sino el tercer lugar.
Furioso me golpea el ciego considerando vanas mis correrías, ignorando que, tratando de restituir lo que el escultor olvidó, labro los ojos de bronce para sus cuencas vacías, esperando que algún día pueda mirarme sin la sospecha constante.

Solo

Ángel Fernández de Cano Martín

Uno, dos, tres, cuatro, poco a poco, uno, dos, tres, cuatro, no aceleres, baja el ritmo, uno, dos tres, cuatro, evita ese grupo, no te quedes encerrado, uno, dos, tres, cuatro, así mejor, coge de una vez un ritmo bueno, constante, pero, ojo, no muy alto, uno, dos, tres, cuatro, no descuides la respiración, uno, dos, tres, cuatro, qué de gente, cuánto ruido, prefiero las calles solitarias, uno, dos, tres, cuatro, cuidado, te aceleras, uno, dos, tres, cuatro, por qué habré elegido estas zapatillas, uno, dos, tres, cuatro, quizá entre esta gente ande ella, o no, uno, dos, tres, cuatro, o sí, o a mí qué me importa ya, uno, dos, tres, cuatro, me duele el pie, el maldito dedo, uno, dos tres, cuatro, no debí haber entrenado ayer, uno, dos, tres, cuatro, esté o no esté, ya da igual, uno, dos, tres, cuatro, correr, sólo correr, correr, correr…

Una vida en diez segundos

Héctor Rodríguez Basalo

El corredor jamaicano es el favorito. Toma aire profundamente dejando entrar el limpio de alrededor: uno ajeno a la atmósfera que lo rodea, un aire despreocupado. Después salen sus miedos e inseguridades en otros tres fuertes soplidos que el viento arrastra fuera del estadio, donde no los puede ver.

Se prepara en la línea de salida. Sacude de forma vigorosa la pierna de atrás para espantar las últimas inseguridades agarradas en la piel.

Suena el pistoletazo y su salida es gloriosa. No se siente mecido por la corriente porque directamente es el vendaval. Ni oye ni ve al público. Solo escucha su respiración entrecortada y divisa la línea de llegada. Lo separan escasos metros de ella cuando siente una raíz que lo atrapa y lo arrastra hasta el suelo.

El cordón de su zapatilla fue la raíz que creció hasta tumbar el árbol de un éxito que nunca llegó.

Aquel Palpito.

Pereyra Plaza Candela Belen

Uno despierta con ello en la mañana, está o no está; ese palpitó de victoria o derrota, y no es algo de carácter generativo. Ya le traspasa a quien lo vive cual virutas por la sangre y promueve la euforia cuando puede. Cuando no desliza en el espíritu una incomodidad inigualable. A veces, un pesimismo extraño que te hace bajar los hombros pero todavía insistir en la superficie, intentando reprimirlo de arruinar lo todavía no decaido. Dicen que es cuestion de practica y valor, pero… Oh, cuánto saben mis piernas que con eso no basta, y debes sentirlo por dentro. Lo siento hoy y mi euforia viendo la pista me transforma con ella uno de paso en paso, grabandome en el pavimento cuál línea paralela más blanca que las otras y en los últimos metros, sabiendo y no pudiendo saber el resultado, me hace cruzar la meta con una sonrisa.

Desde el otro lado

Adriana Marcela Sanchez Garcia

Casi todos los días, Emilio iba al centro del pueblo para practicar atletismo. Soñaba con representar a su país en ese deporte.

Una tarde, mientras se dirigía a entrenar, un carro lo arrolló. En instantes sus ojos se cerraron y cayó desvanecido en el suelo.

Despertó en el hospital, consternado. Miraba el pie envuelto en gasas y contaba los días que faltaban para la competencia.

—Debes recuperarte —dijo el doctor—. No podrás competir.

Emilio se sintió impotente, pero, resignado, tuvo que aceptarlo.

El día de la carrera llegó y fue al estadio. Esta vez no estaba entre los corredores, sino entre el público.

Observó la pista en silencio, con la vista fija en los corredores. Cuando terminaron, se levantó y aplaudió. Luego miró su pie vendado y, por primera vez en varios días, sonrió.

Señalando la victoria

Samuel Rappuoli

Os voy a contar un secreto. Me pusieron al revés.
Nunca me pierdo ni un maratón de la San Silvestre Salmantina. De hecho, ya estoy aquí mientras vosotros dormís.
Da igual que haga lluvia, niebla, granizo o un sol asfixiante. Con mi mejor cara ( si así puede definirse) me encontraréis.
Yo señalo el camino y a cambio, me empapo de cada grito de júbilo, cada lágrima de derrota, cada gota de sudor, cada risa por un disfraz ocurrente, cada ánimo del publico, cada suspiro de resignación y, por encima de todo, de cada última zancada hacia la meta.
Y sin embargo los corredores no me ven, me pasan delante sin mirarme ni saludarme.
Lo que no entiendo, como os dije al principio, es porque los de mantenimiento de vías me pusieron al revés, pero vete tú a saber…

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27 DE DICIEMBRE DE 2026